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Primera colonia residencial de la ciudad de Guatemala fundada en 1946, en los antiguos potreros de Corona. Ha sido residencia de personajes importantes de la sociedad, por ejemplo: los artistas Roberto González Goyri y Dagoberto Vásquez; los cantantes German May y Linda Sarda; los escritores Manuel González, Maria del Mar, León Aguilera, Grecia Águilera, Maria Luisa Aragon; los directores de orquesta Dr. Felipe de Jesús Ortega y Ricardo del Carmen y la actriz Conchita de González, entre otros.

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Al menos 50 familias de las áreas afectadas se reúnen cada semana y discuten en las redes sociales.
Louisa Reynolds lreynolds@elperiodico.com.gt
Los vecinos que habitan las zonas de la capital afectadas por hundimientos se organizan para intercambiar información, hacer su investigación y exigir una compensación de las autoridades.
Desde que ocurrió el hundimiento del Barrio San Antonio, zona 6, en febrero de 2007, los vecinos formaron un Colectivo de Colectivos, que integra a 7 organizaciones; entre ellas, comités de vecinos y organizaciones ambientalistas.
Karla Maldonado, integrante de la Asociación Ecológica y Cultural Mapaches –una organización ecologista fundada en Ciudad Nueva, zona 2, en 2008–, afirma que unas 26 mil familias residen en áreas cercanas a los hundimientos de las zonas 2 y 6. De ellas, unas 50 participan en reuniones semanales y actividades como repartir volantes y diseminación de información por internet.
El colectivo tiene una página web, ciudadnuevaunete.blogspot.com, y presencia en redes sociales, como Facebook y Twitter. El 27 de agostose organizó un foro en el cual participaron unas 110 personas y otras 140 lo siguieron por videoconferencia.
A ese evento asistieron no sólo los vecinos de las zonas afectadas, sino también de otros sectores cercanos, como la zona 1, donde la gente teme que puedan producirse hechos similares.
En el Barrio San Antonio los vecinos han designado a cuatro personas por manzana para que organicen una evacuación de manera ordenada, en caso de que se produjera un nuevo desastre.
El Colectivo exige 1) un diagnóstico y un plan de mantenimiento del Colector Poniente; 2) que la Municipalidad capitalina les entregue los planos de los colectores en los cuales se especifique la ubicación de todos los pozos; 3) que las autoridades busquen los cuerpos de las personas que desaparecieron en los hundimientos; 4) un resarcimiento económico para las personas que han sufrido pérdidas humanas y materiales debido a los hundimientos.
Amílcar García, integrante del Comité de Vecinos del Barrio San Antonio, afirma que el colectivo, por medio de la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), ha presentado tres recursos de amparo, con los cuales exige una compensación para los afectados, pero ninguno ha sido exitoso.
A las demandas relacionadas a los hundimientos se han sumado otras de tipo ambiental y social.
Rosa Cuéllar, integrante de la Asociación Coordinadora Comunitaria de Guatemala (Acorguate), explica que se intenta estimular la creación de Comités Comunitarios de Desarrollo (Cocodes), lo cual les permitiría gestionar fondos para diversos proyectos; entre estos, la reconstrucción de las áreas afectadas.
Esto es la continuación de trabajos se iniciaron desde el 2 de octubre en la 7ª calle entre 10 y 11 avenida, zona 2, Ciudad Nueva.
El objetivo de dicho trabajo es el análisis de suelo para determinar por dónde se desviarán las aguas del colector que está roto.
Sugerimos ver este álbum de fotografías para mejor ilustración de la situación.
Fotografía tomada a las 20:35 de la trayectoria de Matthew. Dar doble clic para agrandar.ATENCIÓN VECINAS Y VECINOS DE LA 6ª CALLE ENTRE 12 AVENIDA Y 14 AVENIDA:
El día de mañana domingo se harán mediciones de la resistividad del suelo por los geólogos mexicanos.
En esta actividad se solicita que no transiten esa calle y avenidas puesto que se colocarán cables con electricidad los cuales tendrán unos electrodos que enviarán información a un aparato que medirá el grado de humedad en el suelo.
Según explicaciones de vecinos que ya han presenciado esta actividad y que han obtenido información de estos geólogos, si se detecta mucha humedad se perfora un agujero de 2 o 4 pulgadas y se introduce una varilla para determinar si hay espacios.
Se pide que si las personas tienen automóviles en sus casas y necesitan salir los saquen a calles aledañas porque una vez se inicie la actividad nadie podrá transitar por el sector mencionado.
La actividad inicia desde las 8 de la mañana.
Agradecemos a vecinos de zona 6 esta información.
2. Vecinos de zona 2 escuchan retumbos. Hacer clic acá para entrada original.
POR SANDRA VALDEZ
Representantes de la organización Mapaches, integrada por vecinos del sector, informaron de que que llevan un registro de la cantidad y lugares donde se han producido los ruidos y movimientos.
Los habitantes indicaron que la primera vez que escucharon retumbos fue el 13 de agosto último, en la 1a. calle, entre 12 y 13 avenidas. Luego, el 16 de agosto, varios residentes salieron a la calle, pues sintieron una especie de sismo. La situación se repitió el 23 y 24 de agosto, en la 12 avenida A y 12 calle.
Lilian Del Cid, quien vive en el sector, expresó: “Antes del hundimiento, un señor decía que la tierra vibraba, y se burlaban de él. Al mes y medio se formó el agujero. Ahora escuchamos retumbos otra vez, y la Conred (Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres) no nos hace caso”.
Alfredo Dávila, quien labora a pocos metros del agujero, dijo que hace 20 días escuchó retumbos, lo que asustó a los policías que se encontraban en el lugar.
Acelerógrafos y mediciones
David De León, vocero de la Conred, dijo que colocaron cuatro acelerógrafos en el lugar, para determinar si hay sismos.
La Empresa Municipal de Agua llevó a ocho geofísicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, quienes tratan de establecer si hay cavidades o humedad en el terreno que cubre el colector, desde donde se formó el agujero de la zona 6, hasta la avenida Simeón Cañas, zona 2.
Documentos recabados en los archivos de Empagua ponen en evidencia la presencia de cavernas a lo largo del Gran Colector del Poniente durante la construcción de la obra en 1982. Pero ingenieros responsables de la ejecución y supervisión de la obra insisten en que la falta de mantenimiento de los reguladores caudal contribuyó a la catástrofe.
>Expertos de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), afirman que un porcentaje significativo del flujo de agua que pasaba por los colectores afectados ha sido desviado para reducir el caudal en el sector mientras se estudia el problema y se le encuentra una solución definitiva.
>Por el momento no se evacuarán más zonas ya que “no existen pruebas de que vaya a producirse un hundimiento inminente en otro lugar” y eso sólo “levantaría una histeria colectiva”.
>Los geofísicos de la UNAM regresaron a Guatemala el 13 de septiembre para realizar una tomografía eléctrica del Gran Colector Poniente, a un costo de US$70 mil.
>Alfredo Guzmán, gerente de Empagua, explica que el objetivo de este estudio es buscar otras cavernas y rellenarlas con lodocreto para prevenir otros hundimientos.
>Las reparaciones se realizarán “conforme se vayan encontrando problemas” ya que reforzar todo el colector con acero u otro material, tendría un costo superior a los Q100 millones.
Documentos sobre el diseño y ejecución del Plan de Saneamiento de la Ciudad de Guatemala a los cuales elPeriódico tuvo acceso podrían ayudar a explicar las causas de los agujeros del barrio San Antonio, zona 6, y Ciudad Nueva, zona 2.
La obra se inició a finales de los años setenta bajo la gestión edil de Manuel Colom Argueta, se continuó bajo las gestiones de Leonel Ponciano León y Abundio Maldonado y fue inaugurada por José Ángel Lee.
El Plan divide la Ciudad de Guatemala en dos cuencas: la Atlántica, con un sistema de drenaje combinado donde aguas pluviales y de desecho fluyen por un mismo conducto; y la Pacífica. donde las aguas fluyen en conductos separados.
En el Norte de la ciudad existen dos grandes colectores, el Reformita –Mariscal– Roosevelt y el 10, 13, 14 que el Plan prolongaría por medio del Gran Colector del Poniente y del Gran Colector del Oriente, respectivamente.
Pero la obra, revelan los documentos, estuvo plagada de dificultades, debido a la presencia de cavernas, flujos de agua subterráneos, y la extrema porosidad del terreno, lo cual causó constantes derrumbes, uno de ellos con el saldo de un trabajador muerto y otro gravemente herido.
La mayoría de estos documentos son oficios y cartas firmadas por Manuel Urrutia, jefe de la División de Construcción y Delegado Residente de la Unidad Ejecutora de Saneamiento de la Ciudad (1975–1985), dirigidas a los ingenieros que sucesivamente ocuparon el cargo de Superintendente de Tramos III y IV de la obra.
Un hecho significativo, señala Alfredo Guzmán, gerente de Empagua, es que el derrumbe que ocasionó el accidente ocurrió en el pozo 28, ya que el hundimiento de Ciudad Nueva se produjo entre los pozos 28 y 28A.
Varios documentos mencionan la necesidad de rellenar las enormes cavernas y cavidades encontradas durante la obra.
En una carta enviada al director del Acueducto Nacional Xayá Pixcayá, el 29 de mayo de 1980, Urrutia solicita que el ingeniero Isidoro Cohen (fallecido en 2001), quien trabajaba en ese proyecto, visitara el tramo entre la 10a. y 13a. avenida del Colector del Poniente para aconsejarle sobre cómo solucionar estos problemas.
En otra carta enviada a César Peláez, director de la Unidad Ejecutora, el 17 de julio del mismo año, Urrutia explica las soluciones propuestas por Cohen: 1) entibar la caverna (construir un armazón de madera y fundir concreto); 2) gunitarla, (tirar concreto a presión); 3) rellenarla con un suelo de cemento y posteriormente reexcavarla.
Urrutia descarta las primeras dos por ser demasiado peligrosas, ya que al estar mojado el suelo tanto el concreto como el armazón de madera, podían caerse; y la tercera por ser demasiado onerosa, optando por rellenar la caverna con el suelo de cemento pero sin la reexcavación posterior.
“Lo que ocurrió es que no había forma de compactar bien ni había forma de asegurarse de que toda la caverna se rellenó adecuadamente”, explica Guzmán.
Agrega que debido a que el cemento es inadecuado en estos casos, el hundimiento del barrio San Antonio no está siendo rellenado con ese material sino con lodocreto –sustancia de consistencia líquida en su fase inicial que sí logra entrar en todas las cavidades.
Las cartas de Urrutia ponen en contexto los hallazgos de los geofísicos de la Universidad Autónoma de México (UNAM), que rindieron un informe sobre las causas del agujero de la zona 2 a principios de agosto a solicitud de la Municipalidad capitalina.
Los expertos de la UNAM sostienen que “el colapso pudo haberse originado a partir de la existencia de alguna cavidad en la vecindad del tubo colector, derivada probablemente de un mal relleno del túnel que se construyó para la instalación de dicho sistema, ocasionada por un proceso de infiltración de agua proveniente de las zonas más altas, que permitió la formación de alguna corriente subterránea que empezó a deslavar y erosionar el material alrededor de la tubería de drenaje”.
Andrés Tejero Andrade, uno de los geofísicos mexicanos, dijo: “En la bitácora de la construcción reconocen la existencia de cavidades. Esto implica que el agua que percola ya estaba socavando el subsuelo en un proceso que se conoce como subducción, el cual es lento pero seguro. Con o sin el drenaje en la zona, era solamente cuestión de tiempo para que el suelo colapsara”.
Cuestionado sobre por qué no se consideró la suspensión de la obra cuando los documentos firmados por Urrutia muestran que la porosidad del terreno y otros factores imponían enormes desafíos, el ex alcalde Abundio Maldonado responde que cuando asumió la gestión de la Municipalidad “la obra estaba terminada en un enorme porcentaje”.
También niega que se hayan escatimado recursos cuando se tomó la decisión de no reexcavar las cavernas después de que fuera colocado el suelo de cemento.
Manuel Urrutia dijo que no concedería más entrevistas luego de que un reportaje publicado por La Hora el 14 de junio de este año, en el cual se le citaba argumentando que los agujeros fueron causados por la falta de mantenimiento de los reguladores de caudal, fue refutado por la Municipalidad.
“El problema es hidráulico pero ellos (la Municipalidad) no van a dar su brazo a torcer y van a insistir en que tienen la razón”, afirma Urrutia, quien admite que hubo dificultades durante la obra pero insiste que en ningún momento ameritaron la suspensión del trabajo.
En la nota de La Hora, Urrutia explica que en los colectores, el aire y los gases no circulan ya que no tienen donde salir y se acumulan a lo largo del túnel en grandes o pequeñas burbujas, reduciendo la sección del túnel donde circula el agua y haciendo que el agua fluya a una velocidad hasta 20 veces mayor que la del diseño, generando fuertísimas vibraciones en el túnel que aflojan las paredes y hacen colapsar la estructura.
Esto se agravaría por el hecho de que el dióxido de carbono, metano y ácido sulfhídrico generados por la descomposición de las aguas residuales quedan atrapados en las tuberías junto con el aire, formando una gran burbuja que aumenta la presión y vibraciones.
Según Urrutia, para evitar que esto sucediera era necesario “supervisar diariamente que las lluvias no arruinaran las estructuras de protección”. Para ello, era necesario cobrarle a los vecinos del sector una “contribución por mejoras” a lo cual se opuso el gobierno de turno (el Intendente José Ángel Lee, bajo la dictadura de Efraín Ríos Montt).
La tarifa necesaria hubiera sido de US$300 por hogar –monto que sólo se pagaría una vez– más Q18 anuales para labores de mantenimiento, cobro que no se realizaría hasta el gobierno de Óscar Berger, cuando “era demasiado tarde”.
Manuel Castillo Barajas, ex gerente de Empagua bajo la gestión de Abundio Maldonado, y Óscar Guzmán Román, supervisor de los tramos III y IV, coinciden con Urrutia: “El hecho de que no se le haya dado mantenimiento a los reguladores es fundamental porque se construyen para que alivien la presión en las tuberías”, afirma Castillo.
Octavio Ordóñez, quien ocupó el mismo cargo que Guzmán, agrega que las condiciones de trabajo hace 30 años eran muy diferentes a las actuales y que sería injusto juzgar las decisiones tomadas hace décadas cuando no existían los avances tecnológicos de hoy.
Pero a Julio Campos, quien antecedió a Guzmán como gerente de Empagua, insiste en que “los reguladores de caudal siempre han estado abiertos”.
Según Guzmán, de los 10 reguladores que tenía el sistema, 2 nunca fueron utilizados y de los 8 restantes, 2 fueron tapados por particulares contra los cuales Empagua ha entablado un proceso legal y los otros 6 siempre han estado en uso y se les ha dado mantenimiento regular.
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| De Actividad de Información Vecinos Colector Poniente Zona 2 |
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| Comunicado 2 |
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| Fumigación en Ciudad Nueva |
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| De Isaías Reporta la desaparición de su hermano. |
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| Informe Agatha |



La Conred recomienda a los vecinos que se encuentran en un área de 80 metros abandonar sus viviendas debido al alto riesgo.
> Coordinar con Empagua para obtener más información sobre el sistema de drenajes en el emplazamiento y sus vecindades.
> Continuar con la vigilancia y restricción en el área delimitada como de riesgo
> Eliminar al máximo la presencia de agua en el espacio afectado.
> Actualizar los procesos de estudio y monitoreo que puedan servir para la toma de decisiones sobre los drenajes y colectores municipales.
> Establecer un proceso de coordinación entre Municipalidad y Dirección General de Caminos para recuperar las vías de comunicación afectadas por los hundimientos.
> Respetar el área de seguridad establecida.
> Periférico, Calle Martí
> 6a. y 7a. calle hasta la 12 Av.
Sin mayores detalles de lo que sucederá con ellos, al menos 12 familias que aún viven en las cercanías del hundimiento en Ciudad Nueva, zona 2, deberán desalojar el lugar.
Esta fue la recomendación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), que advirtió que permanecer en un área de 80 metros alrededor del agujero es de “alto riesgo”.
El informe de diagnóstico fue realizado por la Conred durante tres meses en la vecindad cercana al agujero. El reporte fue entregado a la diputada Nineth Montenegro, a quien representantes de Conred informaron que ya se advirtió a la comuna capitalina que debe coordinar el desalojo de los vecinos del lugar. Y, además, prohibir el paso de vehículos pesados por la Calle Martí, zona 6, mientras se concluye el proceso de reconstrucción.
Según el reporte de Conred, las lluvias de la tormenta Agatha y la ceniza del volcán de Pacaya generó más peso a la capa superior del suelo, por encima de la oquedad, y provocaron el colapso del colector que pasa por la 11 avenida “A” y 6a. calle, zona 2.
El mismo reporte indica, además, que hay dos cavernas más que están sobre la 6a. calle, en ambos sentidos de esa zona.
Sin control
“Pedimos que se restringiera el paso de vehículos pesados, entendíamos que se iba respetar ese acuerdo. Ahora lo preocupante es que el agua esté buscando cómo salir, y cause más daños”, dijo David Monterroso, geofísico.
Montenegro señaló que lo ocurrido en la zona 2 es producto del descuido en el mantenimiento de los colectores. Conred refirió que se deben priorizar los estudios geofísicos para identificar posibles anomalías en la 6a. calle, en el sector cercano al hundimiento de Ciudad Nueva, en la zona 2, y en el Barrio San Antonio, en la zona 6.
De acuerdo al reporte de la Conred, el diámetro superficial del hundimiento puede incrementarse en dirección norte. A la reunión realizada por la congresista no asistieron, por tercera ocasión, representantes de la Entidad Metropolitana Reguladora de Transporte y Tránsito en Guatemala –Emetra-, para determinar por qué permiten el paso de tránsito pesado en las cercanías. “Estamos analizando las acciones legales a presentar por su inasistencia”, indicó Montenegro.
elPeriodico intento por vía telefónica obtener la versión de la Municipalidad a través su vocera, María José Salas, pero no atendió las llamadas.
El fiscal Francisco Azpurú dijo que el 1 de septiembre revisarán el área del hundimiento como parte de la búsqueda de Rigoberto Choc Caal, quien se encontraba hablando por teléfono cuando se registró el colapso. Su hermano, Isaías, quien desde ese día lo busca, vio 173 cadáveres, pero no encontró a su pariente.
Entrada original hacer clic acá.
La legisladora convocó para ayer a los directivos de Emetra, a la tercera reunión para discutir posibles soluciones a la circulación de tránsito pesado cerca del hundimiento en la zona 2, por el riesgo de que la vibración que producen pueda agravar el problema.
Según la parlamentaria, la denuncia estará basada en el artículo 4 de la Ley Orgánica del Legislativo, que obliga a los funcionarios públicos a asistir a citaciones del Congreso, ya que de lo contrario pueden ser denunciados por la vía penal.
De acuerdo con Montenegro, la denuncia sería por incumplimiento de deberes.
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POR LEONARDO CERESER
La recomendación se presentó durante una reunión de la diputada Nineth Montenegro con técnicos de la Conred, expertos y vecinos de los alrededores del hundimiento que ocurrió en Ciudad Nueva, zona 2.
El geofísico de Conred David Monterroso presentó un informe en el que se recomienda la evacuación de cinco familias que residen en el área norte del hundimiento, debido a agrietamientos.
Hasta ahora, al menos unas 12 familias abandonaron sus viviendas por temor, después del hundimiento, dijeron habitantes del sector.
Se informó que la Conred sugiere el traslado de residentes de la zona sur del agujero, ya que en ese lugar se podría instalar la grúa para la inspección y el rellenado.
La diputada expresó que exigirá a la municipalidad capitalina que se encargue de inmediato de la evacuación y de los costos de cualquier pérdida que afronten los afectados.
Datos reveladores
Según el informe, el suelo colapsó por erosiones de largo plazo, en varios años, y la tormenta Ágatha fue solo un detonante.
Montenegro usó ese argumento para responsabilizar a la comuna de la tragedia porque fue causada por la falta de mantenimiento en los colectores.
María José Salas, portavoz de la Municipalidad, se limitó a decir que todo lo relacionado con el hundimiento lo coordina la Conred.
Como un movimiento ciudadano que busca el respeto por nuestros derechos como seres humanos exigiendo el uso de los espacios públicos y asumiendo nuestras responsabilidades para y con el ambiente. Fomentamos las actividades sociales, colectivas y culturales como herramienta para crear una red de ciudadanos responsables.
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